Fallece Premio Magón Luis Ferrero Acosta
12:26 PM hora local
San José. El Premio Magón de Cultura 1987, el escritor, especialista en arte y cultura costarricense Luis Ferrero falleció a los 75 años de edad, confirmó la Editorial Costa Rica.
Nacido en Orotina el 31 de enero de 1930, Ferrero es uno de los escritores más prolíficos de la historia costarricense, según un comunicado de la Editorial, en el cual dice que la cultura nacional perdió uno de sus valores.
Sus honras fúnebres serán mañana miércoles. Aún se desconoce la hora y lugar de la misa, pero su cuerpo se está velando en la Capilla A de Funeraria Montesacro, en San Pedro de Montes de Oca; de allí, el cortejo pasará al Cementerio General.
"A la edad de 75 años nos deja el creador de obras ya clásicas de la ensayística nacional como Costa Rica precolombina, Entre el pasado y el futuro, Mil y tantos tiquismos; costarricensismos, Sociedad y arte en la Costa Rica del siglo 19, ¿Por qué prehistoria si hay historia precolombina? , entre muchísimas obras más. Publicó en vida más de 100 títulos, siendo el número 100 el libro " Barrantes-Monge, arquitecto: un acoso histórico de Luis Ferrero ", publicado por la Editorial Costa Rica el año pasado", agrega el comunicado de la Editorial.
El 8 de febrero pasado, La Nación publicó una entrevista con Ferraro en la cual aseguró que seguiría escribiendo y que ya no pelearía más por una pensión digna.
-¿Cómo recibió los 75 años?
-No cumplo 75, sino 13 o 31. Estoy siempre en pie de lucha y revisando 10 o 12 libros inéditos que tengo en discos compactos para ver cuáles puedo publicar pronto.
-En su tercera edad, usted sigue en pie de lucha cuando otros descansan...
-Para qué descansar. Es cuando uno está en madurez y hay que dar lo mejor y cumplir mi mandamiento número 11: 10 son los de la iglesia cristiana y el undécimo lo aprendí de José Martí que decía "el que sabe lo que sabe y lo da, lo gana; el que sabe lo que sabe y lo guarda, lo pierde".
-¿En qué situación llegó a los 75?
-Toda mi vida había tenido una salud perfecta. Hace año y medio, me dio neumonía y la \'quiebrahuesos\'; eso me dejó averiado y una herencia muy buena: alergia al frío y a la humedad.
-¿Sigue disciplinado y rebelde, como decía un documental sobre su vida y obra?
-Sí, soy disciplinado y rebelde desde chiquillo. Nunca he tenido tiempo para descansar o vagabundear. Siempre escribo dos o tres libros al mismo tiempo, ya que si me canso de uno paso al otro. Por esa disciplina, he podido publicar tanto. Lo de rebelde se lo debo a la enseñanza de Joaquín García Monge: "Amar la verdad, la belleza y la justicia".
-Su sueño, dijo en el 2002, era vivir tranquilo y con una pensión digna. ¿Logró ese objetivo? ¿Recibe ¢60.000 al mes?
-Ahora recibo un poco más. Ya ni sé porque apenas llega, saco para ir a comprar algo de comida y pagar cuentas... todo está tan caro. Vivir tranquilo es no tener angustia de que no me alcanza la plata. A veces me antojo de algo y no puedo hacer nada porque hay que guardar los centavos para el agua, el teléfono y la luz.
-¿Decidió no pelear más?
-Exacto. Fueron ocho años en que todos los diputados me decían que era una injusticia y una vergüenza nacional, pero nunca modificaron nada. ¿Para qué voy a perder tiempo en la Asamblea Legislativa? Mejor me ocupo escribiendo".
-Dijo que si no le solucionaban el problema de su pensión botaría todo lo inédito y no volvería a escribir. ¿Por qué no cumplió su promesa?
-Boté un montón de cosas, especialmente las que estaban en discos compactos, pero un grupo de amigos me sacó la promesa de que guardaría lo que quedaba. Y cuando prometo algo, lo cumplo.
-Al ver su vida en retrospectiva, ¿qué echa de menos?
-El tiempo. Quisiera que el día fuera de 48 horas.
-¿Siente que el país está en deuda con usted?
-La verdad es que la cultura es cada día menos estimulada y apreciada en el país; estamos huérfanos no solo del apoyo oficial sino de la población en general. Sigo trabajando por rebeldía, disciplina y amor a la verdad, belleza y justicia. Me moriré en pie de lucha con eso.
-¿Cuál es el mejor regalo de 75 años que podría tener?
-Que la gente compre mis libros, los lea y los disfrute y que si nos le gustan que reclame. Cualquier cosa menos la pasividad del silencio. Yo veo que los extranjeros siguen con mucha atención mi obra: me llaman y me escriben; en cambio, a los costarricenses pareciera no interesarles.